miércoles, 27 de agosto de 2008

Escriben los visitantes

Se invita a quien visite el blog a publicar una biografía que considere relevante. Debe estar firmada con nombre real, ser concisa, y no difamatoria.

12 comentarios:

Anónimo dijo...
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Ediciones DE LA TRAVESÍA dijo...
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Luciano dijo...

Estimado:

Aca dejo cuatro biografìas que me parecieron interesantes.

Felicitaciones por el blog y al aporte que realiza al conocimiento de nuestra provincia.

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Demetrio Buira
Nacido en Buenos Aires el 22 de diciembre de 1893, se radicó en La Pampa desde muy joven donde tuvo una larga y fecunda actuación. Hermano menor de Antonio Buira, trabajó como obrero en su juventud, cuando comenzó a militar en el Partido Socialista, y luego llegó a ser chacarero, participando en las Ligas Agrarias de La Pampa. Emigró años mas tarde a la Capital Federal, en donde sería elegido diputado nacional en 1932, siendo reelecto para los períodos 1934-1938 y 1942- 1946. Miembro de la Comisión de Territorios Nacionales, presentó un proyecto de provincialización de La Pampa, Misiones y Río Negro, y la creación de la provincia de Chaco- Formosa con capital en Resistencia, con el cual quería golpear a las oligarquías regionales deseosas de ocupar un espacio en la vida pública del escenario nacional. En su articulado, este proyecto incluía junto a la provincialización la constitución de un gobierno laico a partir de la separación de la Iglesia y el Estado, una amplia autonomía municipal, y una moderna legislación laboral basada en los proyectos presentados por los socialistas desde 1904. Junto a la actividad política se dedicó a la literatura, escribiendo obras de teatro que desarrollaban temas de protesta social.

Sergio López
Nació en el Territorio Nacional de Santa Cruz en 1901. Siendo menor se trasladó a La Pampa con su madre y sus hermanos. Cuando tenía 18 años el hermano mayor, sostén de la familia, murió durante una cacería al dispararse la escopeta que transportaba, pasando a ocupar su lugar. Trabajó con Ramón González Ocantos, a la vez que se desempeñaba como periodista y estudiaba libre la carrera de procurador en la Universidad de Buenos Aires. Concluido sus estudios, instaló su oficina de trabajo y comenzó a militar en el Partido Socialista. Previamente había sido tildado de «acrata» por el diario radical Gobierno Propio, por repartir folletos en contra del gobierno y las instituciones políticas. En 1932 fue delegado por La Pampa en el XXI Congreso del Partido Socialista, en el que votó en contra de apoyar los reclamos por la provincialización de los Territorios Nacionales, en oposición a la mayoría de los delegados partidarios que apoyaban las iniciativas provincialistas del «Grupo Parlamentario Socialista».
Ese mismo año fue elegido Presidente del Concejo Municipal de Santa Rosa. Ejercía el cargo «ad- honorem» y durante su breve gobierno se dedicó a imponer la justicia contributiva. En su campaña por perseguir a los evasores, se entrevistó con el comerciante Antonio Chiappe, que adeudaba a la Comuna las tasas por el puesto con el que contaba en el Mercado Municipal, comprometiéndose este a abonar la suma correspondiente el 1º de marzo de 1933. Llegada la fecha y al no producirse este pago, el Concejo Municipal resolvió en su sesión del 2 de marzo, prohibirle a Chiappe faenar en el Matadero en tanto la deuda no estuviera abonada. Esa noche, mientras el intendente se encontraba reunido con unos amigos en el Bar «La Cosechera», fue baleado por Chiappe provocándole la muerte. El vecino Rafael Guevara resultó herido en aquella ocasión. Su hermano, Manuel López, logró desarmar al agresor y, en un acto de emoción violenta, lo mató de un disparo en el pecho.
El cuerpo de López fue velado en el Concejo Municipal. Sobre su tumba se colocaron cuatro sirios encendidos, y en el fondo una cruz negra con fondo blanco y una bandera roja, como un acto de tolerancia entre la religión cristiana y la ideología socialista. Por la tarde fue velado por la familia y a la noche fue llevado a la Casa del Pueblo. Hicieron uso de la palabra en esa oportunidad Alfonso Corona Martínez en nombre de los vecinos de la localidad, Jorge Selva como portavoz del Colegio de Procuradores, Pedro Phaguapé en nombre del Centro Socialista de Santa Rosa, Miguel A. Mariani por la Juventud Socialista, el presidente del Concejo Municipal de Eduardo Castex Enrique Stieben, y el concejal achense Andrés Nevares.


Juan Ozino Calegaris
Nacido en Capital Federal en 1899, estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires, de donde egresó a los 20 años. A poco se recibirse arribó a La Pampa, donde pronto desenvolvió una intensa actividad profesional. Comenzó a militar en el Partido Socialista, y en 1932 con el triunfo de esta fuerza en las elecciones municipales de Santa Rosa fue elegido Asesor Letrado de la Comuna. Al año siguiente encabezó la lista de concejales y al resultar vencedores fue elegido Presidente del Concejo Municipal de la ciudad. Las irregularidades de su gestión hicieron que un grupo de militantes se opusiera a la conducción del Centro y de la Comuna, y se convocara a un Congreso Extraordinario, realizado en Eduardo Castex. Allí se delinearon dos posturas: los «Doctrinarios» y los «Prácticos». Junto a Víctor Lordi, Ozino Calegaris lideró la segunda postura, mientras que Corona Martínez lideró la primera. La expulsión pedida por este último del dúo Lordi- Ozino Caligaris no prosperó y esto provocó una ola de separados y renunciantes del partido. Así los «Prácticos» pasaron a liderar la mayoría de los órganos colegiados de la Federación Socialista Pampeana. Ozino Calegaris sería reelegido en la Presidencia del Concejo en 1934. Culminado su mandato, continuó con su profesión de abogado, desempeñándose como asesor de la inmobiliaria Lordi, Peruzzi & Asociados. Además ejerció la docencia en la cátedra de Historia del Colegio Nacional desde 1935 hasta 1947 cuando quedó cesante por razones políticas, y en la Escuela Normal entre 1956 y 1964, año de su jubilación. Entre otras actividades fue ministro del Superior Tribunal de Justicia entre los años 1955 y 1957, promotor y Síndico de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, fundador de la Cooperativa de Producción y Consumo, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Hermana de los Pobres, presidente de la Asociación Sanmartiniana, integrante del Rotary Club de Santa Rosa, e impulsor del Colegio de Abogados y Procuradores de la provincia de La Pampa. Falleció en Santa Rosa en 1971.


Victorina Carlassare:
Nacida en Santa Rosa el 28 de agosto de 1930. Es Maestra Normal Nacional, profesora y licenciada en Letras (Premio «Academia Argentina de Letras»), tiene posgrados en Especialista en Evaluación y Especialista en Literatura Infantil, y estudios de Filosofía y Pedagogía. Además de la docencia en todos los niveles del sistema, coordinó talleres literarios, dictó cursos y seminarios, participó en proyectos de investigación de los Ministerios de Educación de Nación y Provincia, y realizó ciclos radiales y publicaciones en diarios y revistas. En 1969 obtuvo el Premio «Gobierno de La Pampa» por el libro de lectura Cardos y espigas (inédito). En 1975 recibió el Premio Nacional «Hans Christian Anderson por el cuento “Viaje al Increíble País de los Campos Verdes”, incluido en Cuentos de Maravillas (1978) y editado de manera individual en 2005. A lo largo de su trayectoria literaria obtuvo las siguientes distinciones: Primer Premio de Poesía «Fiesta Provincial del Trigo» (1990), Primer Premio Internacional de Poesía (Pegaso Ediciones, 2001), Premio Nacional de Poesía «Olimpiadas para la Tercera Edad» (2002), Premio «Testimonio» de Literatura (2003) y Premio «Perito Augusto Tapia» (2005). Otras de sus obras son: Poemario Breve (2000), Recompensa (2001) que incluye cuentos premiados por la Editorial Argenta, Pichípin, el indiecito ranquel (2004), Mará la liebre y Panguí el puma (2004) que obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 2005, De Tiempos (2004) y Apuntes para un vocabulario rankül-español, español- rankül (2005). Falleció en Santa Rosa el 25 de febrero de 2007.


Fuentes:

•Berhongaray, Antonio; (2000) La Pampa y su lucha por la autonomía. El fin del colonialismo interno argentino, Edición propia con el auspicio de FIPROS.

•Carlassare, Victorina; (2001) Recompensa, Buenos Aires, Argenta.

•Etchenique, Jorge; (2003) Pampa Central. Movimientos provincialistas y sociedad global. Segunda parte (1925- 1952), Santa Rosa, Departamento de Investigaciones Culturales, Gobierno de La Pampa.

•Pérez Funes, Carlos; (1992) “Historia de la Soberanía Popular en Santa Rosa (1892- 1943)”, en: Colombato, Julio (dir.); Libro del Centenario, Santa Rosa (1892- 1992), tomo I, Santa Rosa, Municipalidad de Santa Rosa.

•Rulli, Francisco Milton; (1992b) “Muerte y vigencia de un intendente: Sergio López”, en: Santa Rosa, 100 años. 1892- 22 de abril – 1992, Santa Rosa, La Arena.

•Valencia, Luciano; (2007) El Partido Socialista en el Territorio Nacional de La Pampa (1913- 1938), Informe de Investigación, Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam.

LUCIANO ANDRES VALENCIA
valencialuciano@gmail.com.

Luciano dijo...

Matías:
Acá cinco biografías que me pareció importante incluir. Aunque dos de ellos no residieron en La Pampa (Justo Molina y Luís de la Cruz) sus exploraciones realizadas en la zona durante la época colonial sirvieron para el conocimiento de la región y para los estudios históricos y sociales que se realizaron posteriormente. Por ello considero importante su inclusión.

Sin mas, me despido.

LUCIANO VALENCIA
valencialuciano@gmail.com
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Clemente José Andrada

Nació en la provincia de Catamarca. Realizó sus estudios secundarios en la Escuela Normal de Paraná (Entre Ríos) y mas tarde egresó como doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires. En 1909 llegó al Territorio Nacional de La Pampa encomendado por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación para abrir la inscripción de alumnos y concretar el inicio de actividad de la Escuela Normal de Santa Rosa, fundada 27 de febrero de ese año. El 24 de abril fue nombrado Director y Profesor de Historia, Geografía y Pedagogía de la institución. De acuerdo a los testimonios orales de alumnos y docentes que lo conocieron “acompañaba su habitual seriedad, la serenidad y la justicia de la evaluación La humanidad y esencia docente que emanaban de sus acciones daban a sus clases motivación permanente” (Correa López, 1999: 48). Integró en 1913 la Comisión que estudió y proyectó la reforma del plan de estudio de la carrera docente en las escuelas normales, que tuvo vigencia hasta 1942. Se jubiló de la tarea docente en 1926 y residió en la ciudad de Buenos Aires, donde se desempeñó como Secretario General del Correo Central. Falleció el 13 de noviembre de 1933. Al año siguiente un grupo de ex alumnos realizaron un acto de homenaje en el Cementerio de la Chacarita donde se colocó una placa en su honor. Actualmente la biblioteca del Colegio Normal lleva su nombre.

• Correa López, Hilda O.; (1999) La Escuela Normal de Santa Rosa. institución fundamental de la educación territoriana y de la actual provincia y zona de influencia, Santa Rosa, Editorial Extra.

Ramón “Platero” Cabral:
Este prestigioso cacique rankel al cual Lucio V. Mansilla le dedicó varias páginas en su libro «Una Excursión a los Indios ranqueles», nació en 1830. Según Hux (1991: 149) su padre fue el cacique Lorenzo Cabral, quién en 1841 hizo gestiones de paz ante el gobierno de la provincia de San Luis a nombre de Paine. En 1865 asumió la jefatura de las tolderías de Carrilobo – 3 leguas al norte de Leuvuco – al abdicar su padre en favor suyo, y por algún tiempo residió en Ruca Lauquen – departamento de Conelo -. Se dedicaba a la cría de ganado y al oficio de orfebre, lo que le valió el apodo de “Platero”.
Mansilla escribió que “predomina en él el tipo de nuestra raza. Es alto, fornido; tiene ojos pardos, cabello algo rubio, ancha la frente y habla muy ligero”. Mas adelante agrega que era un hombre “perfectamente aseado, inteligente, despierto y activo en la República” (Mansilla, 1966). Alrededor de su toldo (según Mansilla, “superior a cualquiera que haya visto”) había cultivos de todo tipo ya que era un gran conocedor de la agricultura y la ganadería. Depetris (2001: 79) ha detectado siete matrimonios de Ramón, incluyendo una cautiva que rehusó a ser “rescatada” por Mansilla por sentirse más india que cristiana.
Mansilla estima que tenía unos seiscientos indios de pelea, aunque Hux considera que el número era superior. Junto a Mariano Rosas (Panguitruz Gner) hizo frente a la invasión de Emilio Mitre en 1858, y a la de Julio de Vedia y Manuél Baigorria, con el que firmó un tratado de paz en 1865. El nuevo avance sobre la frontera efectuada por e gobierno en 1869 lo obligó a replegarse, y enfrentarse a las tropas del coronel Arredondo ese mismo año y los generales Roca y Racedo en 1872. El sargento Saturnino Urdavarrena atacó sus tolderías, pero estos robaron su caballada y lo derrotaron. El nuevo tratado firmado el 16 de octubre de 1872 no fue respetado, y cinco años después el teniente Capdeville marchó tras el cacique y consiguió robarle 600 caballos. Al ir a reclamar por ellos, se le exigió el sometimiento de su pueblo. Cabral marchó con 400 personas al encuentro de Racedo y aceptó vivir en la zona de Fuerte Sarmiento recibiendo tierras y animales, a cambio de que sirvieran en el Escuadrón Ranquelino. Tras la “Conquista al Desierto” (1878/1879) fueron trasladados a Villa Mercedes (Córdoba). La familia Cabral regresó a La Pampa en 1886 y fueron asentados en General Acha. El cacique Ramón “Platero” residió desde entonces en la localidad, donde falleció el 1° de mayo de 1890.

• Depetris, José Carlos; (2001) “La trama de una dinastía pampeana”, en: Cazenave, Walter (ed.); De la Araucanía a La Pampa. El viaje de don Luís de la Cruz en 1806, Santa Rosa, Editorial Extra.
• Hux, Meinrado; (1991) Caciques pampa – ranqueles, Buenos Aires, Marymar.
• Mansilla, Lucio V.; (1966) Una Excursión a los Indios Ranqueles, Buenos Aires, Kapelusz.

Luís De La Cruz:
Nació en Concepción de Penco (Chile) el 25 de agosto de 1768. Ingresó a las Milicias en 1791 como Teniente de Caballería y sus condiciones personales promovieron su ascenso a Ayudante Mayor en 1798. Dos años después ascendió a Capitán y viajó a Buenos Aires en cumplimiento de una misión confidencial. Este viaje le sirvió como antecedente para el que realizaría en 1806. Dado sus conocimientos de la lengua mapuche y el trato con las naciones indígenas fue elegido por las autoridades coloniales para intervenir en “parlamentos” y tratados, como el Gran Parlamento de Negrete en marzo de 1803 y la misión ante los pehuenches en Los Ángeles en noviembre de 1805.
El 27 de marzo de 1806 – mientras se desempeñaba como Alcalde del Cabildo de Concepción – inició su célebre “Viaje a las Pampas” en procura de redescubrir el antiguo camino que unía las “ciudades imperiales” del Sur de Chile – Concepción, Osorio, Valdivia – con Buenos Aires. Aunque el viaje fue emprendido “a sus costas” – como aclara en su informe – la Corona Española lo proveyó de un agrimensor, el explorador Justo Molina, dos tenientes de Milicia, dos dragones, un intérprete y siete peones para servicio y conducción de las 27 cargas de víveres y regalos. La expedición partió del Fuerte Ballenar – previa autorización de los caciques pehuenches – y arribó tres meses después al Paso del Meaucó sobre el Chadileuvú – en la actual provincia de La Pampa -, y desde allí continuó hasta el Fuerte de Melincué (en el sur santafesino) tras haberse tenido que desviar del curso original ante la imposibilidad de entrar a Buenos Aires a causa de las invasiones inglesas.
De su notable expedición quedó un «Diario» (editado por Pedro de Angelis en 1836) que a lo largo de 51 jornadas (entendiendo como tales a los desplazamientos que llevaban de un punto a otro) ofrece importante información histórica, etnográfica, topográfica, geográfica, botánica y zoológica. Cazenave (2001: 26) destaca que “muchos de los topónimos que menciona son plenamente vigentes” y que su esquema hidrográfico “es absolutamente fiel a la realidad, tal como se ha comprobado un siglo después”. Además redactó una «Descripción de la naturaleza de los terrenos que se comprenden en los Andes poseídos por peguenches y los demás espacios hasta el Río Chadileubu» y un «Tratado importante para el perfecto conocimiento de los indios peguenches según el orden de su vida».
Tras haber combatido en la Reconquista de Buenos Aires, De la Cruz regresó a Chile donde fue ascendido a Teniente Coronel y mas tarde a Coronel. Al producirse las revoluciones de independencia, optó por defender ideas republicanas y tuvo una activa participación en la lucha contra los españoles. Después de la derrota de Rancagua, padeció el cautiverio en la Isla Juan Fernández, hasta que fue rescatado por una nave enviada por José de San Martín. Reintegrado a la lucha, fue comandante general de armas en el sur del país, ocupó interinamente el Mando Supremo del Estado Chileno (1817), organizó las primeras unidades de marina de Chile, fue mediador en el conflicto entre Artigas y el Directorio de Buenos Aires, y ocupó el Ministerio de Guerra y Marina (1827). Falleció el 15 de octubre de 1828, mientras organizaba la Campaña del Sur contra los últimos focos realistas. Su familia debió ser asistida por el Cabildo de Concepción, ya que había renunciado a sus sueldos y donado gran parte de sus bienes para las necesidades de la revolución.

• Cazenave, Walter (ed.); De la Araucanía a La Pampa. El viaje de don Luís de la Cruz en 1806, Santa Rosa, Editorial Extra.
• De la Cruz, Luís; (1969) “Viaje a sus costas del alcalde provincial del muy ilustre Cabildo de Concepción de Chile, don Luis de la Cruz, desde el Fuerte de Ballenar, frontera de dicha Concepción, etc”, en: De Angelis, Pedro; Colección de Obras y documentos, tomo I, Buenos Aires, Plus Ultra.

Justo Molina:
Nació en Tucapel (Chile) en 1745. Hasta 1773 se desempeñó en las Milicias de la Frontera y en 1781 fue nombrado Capitán de Caballería de Milicias en el Fuerte Tucapel Nuevo. Era un profundo conocedor de la geografía y los habitantes de la región cordillerana, y compartió con los pehuenches expediciones de reconocimiento como la realizada en 1789 para identificar el camino que conducía a Mendoza, y la 1799 que siguió el curso del Río Neuquén. Tenía conocimiento de las lenguas indígenas, lo que le permitió comunicarse con facilidad con los líderes pehuenches y rankeles. En 1804 fue designado por el Capitán General de Chile Luís Muñoz de Guzmán y el Virrey Rafael de Sobremonte para buscar el camino más directo entre Concepción y Buenos Aires. Pero a diferencia de las anteriores (Cerro y Zamudio, Sorriere de Soillac, José Barros) esta expedición estaba directamente encaminada al cruce íntegro de La Pampa Central.
Molina partió de Chillán acompañado por dos de sus hijos y el capitán Jara, pasando por el Paso de Alicó en compañía de un grupo de pehuenches con rumbo al Mamüll Mapú (Caldenar Pampeano). Tal objetivo no se pudo cumplir en el viaje de ida por la crecida del Río Chadileuvú que lo obligó a desviarse hasta Mendoza y continuar por el camino de postas hasta la capital del Virreinato. Pero con ayuda de Sobremonte logró emprender el viaje de regreso a la Pampa Central. Arribó primero a los toldos del cacique Quintrepí en el Leu Mapú (País del Médano) para continuar luego hasta la jefatura de Carripulúm en el Mamüll Mapú y por último a los toldos de invierno de Manquel en el estero de Rarinleuvú. En 1805 se hallaba de regreso a Chile por el Paso de Antucó o Pichí Atren.
Una vez finalizado el recorrido, Molina se trasladó a Concepción donde bajo la denominación de «Advertencias» elaboró una síntesis de sus experiencias y fundamentó la viabilidad de la ruta por él transitada. Su propuesta fue aceptada por las autoridades coloniales de Chile, que resolvieron profundizar la exploración disponiendo recorrer nuevamente la ruta seguida por este a Buenos Aires, pero en esta oportunidad comandada por el alcalde de Concepción, don Luís De la Cruz. Así en 1806 Justo Molina sirvió de práctico en la expedición que uniría Concepción con Melincué (Santa Fe). Por los servicios prestados, la Corona Española le concedió tierras en Tucapel. No obstante, al igual que De la Cruz, adhirió a la causa revolucionaria y fue nombrado Capitán de Caballería del Ejército Patriota. En Tucapel, a sus costas, organizó y comandó una compañía. Finalmente fue tomado prisionero por los realistas y trasladado a la Isla de Quiriquina, donde falleció en 1817.
Su «Diario de Viaje» - que fue consultado por San Martín a la hora de realizar el Cruce de los Andes – permanece inédito hasta la actualidad y disperso en archivos de Argentina, Chile y Brasil – a cuyo gobierno fue vendido por el historiador italiano Pedro de Angelis -, pese a los reclamos de investigadores de diferentes áreas.


• Fernández Cambraia, Jorge; (2002) “Viaje de Justo Molina (1804- 1805) por el norte de Neuquén y Sur de Mendoza hasta Buenos Aires y regreso a Chile atravesando La Pampa Central por primera vez”, en: Aguerre, Ana y Tapia, Alicia (comp.); Entre médanos y caldenes de La Pampa Seca, Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
• Villar, Daniel y Jiménez, Juan Francisco; (2003) “Los indígenas del Leu Mapú. Pozos de agua, campos de casta e identidad ranquel (1780- 1806)”, en: IX Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Universidad Nacional de Córdoba.

Hilda Elena Páris
Nacida en Santa Rosa el 12 de diciembre de 1919, egresó de la Escuela Normal Mixta y comenzó a ejercer su tarea docente en diversas estancias de la provincia a principio de los años cuarenta. A partir de 1946 continuó ejerciendo en Santa Rosa. Fue además catequista, guía de turismo, investigadora del poblamiento indígena y de la historia de Santa Rosa, y activa colaboradora de la Acción Católica, Caritas Diocesana, Fundación Chadileuvu, Cruz Roja, Club Sportivo y Cultural, y Club All Boys, entre otras instituciones. Su trabajo más conocido es Las cinco primeras décadas, editada por la Municipalidad de Santa Rosa en 1993. También escribió artículos para el Libro del Centenario de Santa Rosa, cuya edición estuvo a cargo de Julio Colombato. La mayor parte de su obra permanece inédita. En 1993 se impuso su nombre al Archivo Histórico Municipal de Santa Rosa y fue distinguida con el Premio al Servicio a la Comunidad del Rotary Club. En 1999 recibió el Premio «Testimonio» del Gobierno de La Pampa. Falleció en Santa Rosa el 24 de diciembre de 2001.

Luciano dijo...

DEJO A CONTINUACION OTRAS BIOGRAFÍAS DE PERSONAJES DE LA PAMPA SOBRE LOS QUE HE ESTADO LEYENDO EN LOS ULTIMOS MESES. SALUDOS.

LUCIANO VALENCIA


Santiago Avendaño:

Nació en Mendoza el 25 de julio de 1834. Unos años mas tarde su familia se trasladó al sur santafesino, donde Santiago fue capturado por una incursión ranquelina la mañana del 15 de marzo de 1842. Llevado a las tolderías de Toay, fue adoptado por la familia de Caniú-Calquin, sobrino del cacique Pichuiñ. Como a cualquier niño rankel fue puesto a trabajar en el cuidado de caballos, ovejas y cabras, y mas tarde debió ayudar a Rosa, una cautiva apenas mayor que él, a cuidar a Mulai Ñancú –hijo de Caniú-. El pequeño había aprendido a leer tempranamente en su hogar de Santa Fe, y al tiempo de haber llegado asombró a todos cuando comenzó a leer y escribir en público. Años mas tarde escribiría que: “veinte leguas y mas venían indios trayendo regalos de mantas, unos, de prendas de plata, otros, para hacernos con ellos presentes y tener motivos de tomar relación con mi padre adoptivo. Después de los primeros cumplidos, el huésped solicitaba ver al pichi güinca (pequeño cristiano) que «hablaba con el papel»”. Los lazos que estableció con sus padres adoptivos fueron tan fuertes que frustraron su huida en más de una oportunidad. A los 14 años, ayudado por el coronel unitario Manuel Baigorria – que le indicó el camino a seguir- y el indígena Nahuel Maiñ –que le proveyó de recursos necesarios para el viaje-, Santiago Avendaño logró evadir la vigilancia del cautivo Eustaquio –enviado por Caniú a vigilarlo- y emprender la huida hasta llegar a las estancias de la provincia de San Luís. Inmediatamente cobró una incómodo notoriedad que retrasó el encuentro con sus padres, que finalmente se produjo un mes después en Lujan. Previamente se había entrevistado con el gobernador Juan Manuel de Rosas. Inmediatamente intentó cumplir la promesa de hacerse sacerdote, hecha dos años antes de su huida, que no llegó a cumplir por una serie de injusticias de las que fue víctima. Por no presentarse al acto de 25 de mayo de 1850 debido a la lluvia, fue enviado a prisión, donde permaneció sufriendo toda clase de maltratos hasta ser liberado tras la Batalla de Caseros (1852). Luego se desempeño como mediador e intérprete entre las autoridades y los grupos indígenas. En 1874, convertido en secretario del cacique Cipriano Catriel, se plegó al frustrado levantamiento mitrista contra el triunfo electoral de Avellaneda. Cipriano y Santiago fueron apresados por las fuerzas del gobierno en Olavarría, y luego entregados a Juan José Catriel –hermano del cacique- para ser juzgados de acuerdo a las leyes pampas. El 24 de noviembre ambos fueron muertos a lanzazos. Los papeles en que Avendaño reunió sus memorias fueron a parar al Archivo de Estanislao Zeballos –que posiblemente sirvieron de base para sus novelas- y recientemente fueron publicados por el padre Meinrado Hux con el título Usos y costumbres de los indios de La Pampa (1999) y Memorias del ex cautivo Santiago Avendaño (2002).

• Lobos, Omar; (2008) Los mapuches: araucanos, huiliches, pehuenches, pampas, ranqueles, tehuelches, querandíes, Buenos Aires, Ediciones del Sol.
• Roldan, Juan Martín; (2003) “Victima de indios y de criollos: Santiago Avendaño (1834-1874)”, en: Tiempo de Aventura, N° 54.
• Salomón Tarquini, Claudia; (2006) “Santiago Avendaño. El niño que hablaba con el papel”, en: Mandrini, Raúl (ed.); Vivir entre dos mundos. Las fronteras del sur de la Argentina. Siglos XVIII y XIX, Buenos Aires, Taurus.


Los Catriel

El grupo de los Catriel se asentaba en las puntas del arroyo Tapalqué, donde hoy se encuentran los partidos bonaerenses de Azul y Olavarria.
“Vuta” Catriel o Juan Catriel “el viejo” nació alrededor de 1775 y gozó de la amistad y protección de Juan Manuel de Rosas desde los primeros ataques que el gobernador Martín Rodríguez llevó a cabo contra ellos en 1823. En condición de “indio amigo” participó de la Campaña a los llanos en 1833 y a cambio obtuvo buenas tierras, ganado y protección contra grupos hostiles. Falleció en 1848.
Su hijo Juan Catriel “segundo” había nacido alrededor de 1810, y se hizo cargo del grupo a la muerte de su padre. Fue un hábil negociador en la agitada coyuntura que siguió a la caída de Rosas. La suspensión de las raciones a los indios amigos provocó asaltos a las estancias bonaerenses para palear el hambre existente, al mismo tiempo que intentaba un acercamiento con los criollos. Finalmente en 1857 firmó un tratado con la provincia de Buenos Aires –en ese entonces separada de la Confederación Argentina- que le permitió regresar a Tapalque y gozar de cierta prosperidad. Falleció en 1866.
Su tercer hijo, Cipriano, pasó a ocupar su lugar ya que su hermano mayor Juan José se negó “porque no se sentía capaz de cumplir con los tantos pactos que su padre tenía firmado con los cristianos” (Lobos, 2008: 60). Cipriano Catriel manejaba varios idiomas además de ser un hábil negociador. De él se ha dicho que “le gustaban las ropas caras, y que se pasaba largas temporadas en casa alquilada de Azul. Allí dormía en una cama con sábanas, se trasladaba en carruaje e incluso tenía una cuenta en un Banco –el provincia de Buenos Aires-“(Vicat, 2008: 150). En 1870 firmó un tratado de paz con el coronel Elías –famoso por sus matanzas de indígenas- lo que provocó la rebelión al año siguiente de sus caciques subordinados Manuel Grande, Chipitruz y Calfuquir. En 1872 fue nombrado “Cacique principal de los indios pampas amigos” y participó en la Batalla de San Carlos contra Calfucurá, formando un piquete de 50 tiradores para fusilar a sus hombres que se negaran a combatir contra los demás indígenas. Dos años después se unió a la rebelión mitrista contra el triunfo electoral de Avellaneda, en tanto su hermano Juan José combatió con las tropas del gobierno. Al resultar derrotados, Cipriano cayó prisionero y fue entregado a su hermano para que lo juzgara de acuerdo a las leyes pampas. Así el cacique fue muerto a lanzazos junto a su consejero Santiago Avendaño.
La asunción de Juan José Catriel –nacido en 1831- preocupó a las autoridades que sostenían que representaba “el viejo espíritu indio, envidioso y desleal con los cristianos” (citado por Lobos, 2008). En 1875 le anunciaron que no habría mas pago de raciones atrasadas y fueron desalojados de sus tierras. La tribu de Catriel se trasladó a Traicó –Guatrache- y participó del “Malón Grande” (1876) junto con Namuncurá, Pincen y Baigorrita, que arrasó varias localidades de centro de la provincia de Buenos Aires. El malón fue rechazado y los catrieleros forzados a huir al oeste. Al año siguiente las tropas nacionales avanzaron sobre sus tolderías, que ya no eran tan numerosas y estaban diezmadas por el hambre. Juan José logró huir, pero poco después se presentó al Fuerte Argentino, rindiéndose junto a su hermano Marcelino –que había sido capturado-. Fueron enviados a la Isla Martín García y los restos de su tribu reubicada como Colonia Indígena en el lugar del Fortín Conesa (Salomón Tarquini y Zink, 2008). Cuando recuperaron su libertad se establecieron en la zona de Olavarría, donde Juan José murió en 1910 y Marcelino en 1916.


• Lobos, Omar; (2008) Los mapuches: araucanos, huiliches, pehuenches, pampas, ranqueles, tehuelches, querandíes, Buenos Aires, Ediciones del Sol.
• Vicat, Mariana; (2008) Caciques indígenas argentinos, Buenos Aires, Ediciones del Libertador.


Pincen

De padre vorogano – mapuches emigrados de la reducción española de Vorohue en Chile – y madre cautiva de San Luís, nació en el territorio de Carahue –actual Carhue-. Su nombre proviene de Pinthen y significa “el que ama a los antepasados”. Creció realizando numerosos viajes de la llanura bonaerense a los valles andinos, ocupado en el intercambio de ganado tomado de las estancias de Buenos Aires. Asumió el cacicazgo gracias a su valor e inteligencia. Cuentan las crónicas que era capaz de enfrentar a fuerzas militares mucho mas numerosas y armadas con fusiles utilizando un arma de su invención, el “lazo”, que consistía en una bola de gran tamaño suspendido en medio de una soga que se encontraba atada a dos caballos que eran enviados contra los soldados (Vicat, 2008: 98). Llegó a reunir una gran cantidad de indios de lanza y mantuvo una postura de confrontación con los gobiernos provinciales, y de negociación –aunque permaneciendo independiente- con los grupos rankeles y voroganos de Calfucura. Durante la Guerra del Paraguay (1865-1870) estableció su tribu en el paraje de Langheloo – LP-, área de gran valor estratégico. En 1872, su grupo alcanzaba las 1000 personas. Su poderío quedó demostrado cuando, ante su instigación, se sublevaron los “indios amigos” Manuel Grande, Coliqueo y Tripailao, lo que le permitió contar con 600 nuevos guerreros. En 1876 la avanzada del ejército lo obligó a internarse al fondo del territorio, próximo a la localidad de Toay. Al año siguiente se produjo el episodio de los “blancos de Villegas”, que consistió en el robo de 600 caballos de la Comandancia de Trenque Lauquen a cargo del coronel Conrado Villegas, por parte de hombres de Pincen. Mas tarde una dotación comandada por el mayor Sosa logró dar con ellos y recuperar los equinos robados. Pincen fue capturado por fuerzas de Julio A. Roca en noviembre de 1878 y enviado prisionero a la Isla Martín García, donde permaneció hasta 1883 cuando fue liberado a instancias de Ataliva Roca. Fue trasladado a uno de sus campos cerca de Junin, donde posiblemente murió a fines del siglo XIX (Salomon Tarquini y Zink, 2008). Se ignora el lugar donde se hallan sepultados sus restos.


• Vicat, Mariana; (2008) Caciques indígenas argentinos, Buenos Aires, Ediciones del Libertador.


Felipe Mariano Rosas:

Nacido en Leuvucó –Victorica- en 1850, hijo del cacique rankel Calvaiú y de Rosario Saá. A la muerte de su padre fue llevado a Río Cuarto –Córdoba- donde el coronel Manuel Baigorria se encargó de bautizarlo y hacerlo ingresar al Colegio Nacional de Mendoza. Habiendo egresado cinco años mas tarde, se trasladó a la ciudad de Buenos Aires para continuar sus estudios superiores. De su desempeño como estudiante escribió el padre Donatti: “Felipe Rosas es muy buen escribano y lector; es un perfecto caballero de levita, desenvuelto e impuesto mejor que yo en los asuntos de las oficinas de la Casa de Gobierno” (citado por Depetris, 1998: 33). Asesoró al escritor Estanislao Zeballos con descripciones de la cultura y geografía pampeana para sus libros. También escribió artículos para diversos medios periodísticos en donde expresaba como debían ser tratados los indígenas a fin de incorporarlos a la vida nacional, entre los que proponía la creación de escuelas. Tras un viaje a Chile, en donde observó la forma de vida de los mapuches, optó por estudiar para Maestro a fin de educar a sus hermanos. En 1878 solicitó $8000 al gobierno de la provincia de Buenos Aires para montar una expedición destinada a fundar escuelas en territorio pampeano, que fue denegada. Producida la ocupación militar del espacio indígena, se radicó en Río Cuarto para impartir educación a los rankeles prisioneros de la 3° División del Ejército. Allí falleció en 1894. Las calles «Indio Felipe Rosas» en Río Cuarto y «Maestro Felipe Mariano Rosas» en La Pampa, rinden homenaje a quién es considerado nuestro “primer maestro ranquelino”.


• Depetris, Juan Carlos; (1998) “Felipe Mariano Rosas, primer docente ranquel”, en: Depetris, Juan Carlos y Cazenave, Walter; Crónicas ranquelinas, Santa Rosa, Departamento de Investigaciones Culturales, Subsecretaría de Cultura, Gobierno de La Pampa.


Yanquetruz

“Vuta” Yanquetruz o Yanquetruz el Grande es uno de los caciques mas conocidos como el iniciador de los cacicazgos rankeles en el siglo XIX. No debe confundirse con un cacique anterior homónimo -muerto en 1788-, ya que este nació en la década de 1770. Según referencias, habría emigrado de Chile junto a su esposa Carú Luan y su hijo Pichuiñ Guala, y por su fama de invencible, fue recibido por los rankeles de Carú Angué. A la muerte de este último en 1818, fue elegido para sucederlo por un parlamento que se extendió durante varios días. Durante los veinte años que duró su mandato, convirtió a los rankeles en una poderosa nación e instaló su centro en Leuvucó –donde está emplazada actualmente la localidad de Victorica-. En 1820, junto con el emigrado chileno José Miguel Carreras, lanzó un malón que causó estragos en la localidad de Salto. En 1831 dio asilo al coronel unitario Manuel Baigorria. Durante la expedición de Rosas a los llanos, Yanquetruz venció primero a la columna cordobesa de Ruiz Huidobro y luego, retirándose hacia el Chadileuvu, aplastó a la columna de Aldao que venía desde Mendoza con órdenes de destruir su poderío. No obstante la humillación sufrida, Rosas continuó hostigándolo y dos de sus hijos murieron combatiéndolo. En 1834 lanzó su último malón contra la provincia de Santa Fe. A fines de la década intentó establecer relaciones pacíficas con las autoridades de San Luís, utilizando a Manuel Baigorria como intermediario. Murió de una enfermedad en 1838 a orillas del Río Diamante, auxiliados él y su familia por Baigorria.


• Benítez, Norma; Marini, Milna y Diez, Violeta; (1984) La Pampa total, aspectos históricos, tomo I: Desde la prehistoria pampeana hasta la incorporación definitiva de este territorio a la Nación, Santa Rosa.
• Lobos, Omar; (2008) Los mapuches: araucanos, huiliches, pehuenches, pampas, ranqueles, tehuelches, querandíes, Buenos Aires, Ediciones del Sol.
• Vicat, Mariana; (2008) Caciques indígenas argentinos, Buenos Aires, Ediciones del Libertador.

- dijo...

josé carlos, no juan.

Horacio dijo...

RECONOCIMIENTO AL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.-

Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva.
Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas (Calfucurá, Namuncurá, Pincén, Catriel, Coliqueo, Sayhueque, entre muchos más), numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar, entre otras más.-
En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” (participó en la célebre expedición a los toldos del cacique Namuncurá) y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”.
Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-
http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com
O para leer la página completa del personaje en internet escriba en su buscador la expresión: - elcapitanrufinosolano - (blogspot)

Segundo Freytes dijo...

HOLA SOY DE LOS REARTES (CBA), Y ME INTERESA VER PINTURAS DE ANDRÉS AZCURI, QUE SEGÚN LA BIOGRAFÍA PUBLICADA AQUÍ, MURIÓ EN LOS REARTES EN 1996.
SOY ARTISTA PLÁSTICO.

SEGUNDO FREYTES

segundo_688@hotmail.com

marcelo dijo...

hola, soy marcelo,perteneciente a la 5º generaqcion de pampeanos, mi bis abuelo, FELIX FERNANDEZ (1861-1917) y ENGRACIA FERNANDEZ, emigrantes españoles, llegaron a santa rosa antes de su fundación, según consta en un diploma que el gobierno de la pampa le dio a mi padre NESTOR FELIX FERNANDEZ, antes de morir en el año 2008, me gustaría saber si alguien tiene conocimiento, en que lugar se tienen registro de estas cosas, debido a que actualmente me encuentro residiendo en castilla la mancha, españa, y me es imposible averiguar algo mas sobre mis antepasados. gracias

Editor dijo...

Marcelo, podría dejar algun correo electronico para que se comuniquen con usted. Gracias.

marcelo dijo...

mi correo en Marcelo39_lapampa@hotmail.com

Egidio L.Belloni dijo...

Hola, muy buen articulo. Ahora no se si hay un error historico o el error esta en el relato familiar. Soy tataranieto del General Juan Saá, en mi familia siempre se sostuvo que Rosario Saá fue hija de Juan durante su estancia en las tolderias y su madre la hija del cacique. Luego ya nuevamente en San Luis es entregada para su crianza a Jose Felipa Saá. Hay otra Rosario contemporanea con la que menciono o hablamos de la misma? a ver si alguien me ayuda! Gracias y saludos